HIPERTENSIÓN OCULAR (HTO) vs GLAUCOMA

¿Qué diferencia a estos dos procesos y cómo hay que enfocar su diagnóstico precoz?


El Glaucoma se define como una neuropatía óptica progresiva  de causa multifactorial, donde uno de los factores de riesgo más importantes es la presión ocular elevada. Con esta definición estamos señalando que la hipertensión ocular, en función de sus valores y del tiempo de duración, ocasionará un deterioro del nervio óptico, cuando se produzca esta alteración, entonces hablamos de glaucoma.

Sabemos que la hipertensión ocular, que nada tiene que ver con la hipertensión sistémica arterial, cuanto más elevada y mayor tiempo actúe, con mayor probabilidad terminará en un glaucoma pero, no todos los glaucomas tienen como causa de la enfermedad la hipertensión ocular, aunque no es menos cierto que la mayoría de glaucomas aparecen en ojos afectos de hipertensión ocular.

El glaucoma es una de las primeras causas de ceguera en el mundo, lo cual lo define como una enfermedad grave. Uno de los problemas más importantes que tenemos con el glaucoma es que no suele producir molestias hasta fases de la enfermedad en que ya se ha producido una pérdida parcial de la visión, con carácter irreversible, por lo que su diagnóstico precoz es difícil de realizar.

Hasta hace poco se descubría un paciente glaucomatoso en una exploración rutinaria tomando la presión intraocular. Si la presión estaba elevada, se realizaban más pruebas y se llegaba al diagnóstico. Sin embargo hemos visto que, aunque la toma de la presión intraocular es un primer paso, no nos ayuda demasiado, ya que hay glaucomas que cursan con presión normal, Glaucomas Normotensional, y pacientes que debido a otros factores como el grosor de la córnea, los valores de la PIO, no son reales, están falseados y pueden estar elevados o disminuidos, situación más grave porque si no se hacen màs pruebas, ese posible glaucoma pasara desapercibido.

Hoy en día nos sigue resultando difícil predecir con exactitud el valor de la Presión Intraocular (PIO) que provoca daño en el nervio óptico.

No todos los  hipertensos oculares desarrollan  glaucoma (afectación del nervio óptico), ni todo normotenso ocular está exento del riesgo de padecer glaucoma.

¿Cómo podemos saber si un  paciente tiene riesgo elevado de desarrollar glaucoma?

  1. Por un lado debemos apoyarnos en una exploración oftalmológica completa, haciendo especial hincapié en el aspecto del nervio óptico.
  2. Por otro lado debemos valorar los antecedentes familiares y personales.
  3. Apoyarnos en las nuevas tecnologías que cada vez intentan acercarnos más al diagnostico precoz o riesgo de padecer glaucoma.

1.Exploración oftalmológica:

  • Medición de la PIO. Se considera intervalo de normalidad valores entre 18-21 mm de HG
  • Grosor corneal (PAQUIMETRIA). Paquimetrías con valores bajos pueden dar valores de PIO inferiores a los reales y, un valor elevado del grosor corneal, puede dar valores de la PIO altos que induzcan a pensar que se trata de una hipertensión glaucomatosa.
  • Aspecto de la papila.  Generalmente, cuando detectamos alteraciones morfológicas a nivel de papila, el glaucoma ya está establecido.

2.Antecedentes familiares de glaucoma, así como miopía, diabetes,  raza afro-americana, etc, son factores a tener en cuenta de cara a valorar el riesgo de sufrir glaucoma.


3.Tecnología. Actualmente se requiere una serie de instrumentos para poner en evidencia las posibles lesiones oculares relacionadas con el glaucoma. En Área Oftalmológica Avanzada disponemos de los medios tecnológicos necesarios para poder valorar no solo el grado que presenta el glaucoma y su progresión, sino también el riesgo de sufrir glaucoma, utilizando técnicas especiales de diagnóstico precoz.

PRUEBAS SCREENING GLAUCOMA:
Gonisocopia

Retinografia

ORA

CV (CV azul –amarillo/FDT)

GDX

OCT papila y células ganglionares

Gonioscopia: nos sirve para dividir a los glaucomas en los dos grandes grupos, a saber, ángulo cerrado o ángulo abierto.

Hoy en día también disponemos del OCT de cámara anterior para medir el ángulo y discriminar estos dos tipos de glaucoma.

 Cornea Glaucoma
glaucoma

Retinografía: es una fotografía realizada al fondo de ojo que nos permite estudiar con detenimiento la morfología de la papila y valorar pequeñas hemorragias en astilla.

Nervio óptico Glaucoma

ORA: medición de la PIO ajustada por la biomecánica corneal.  Nos permite valorar la presión intraocular en función de la paquimetría y la elasticidad corneal.

 GDX Glaucoma
GDX Glaucoma

Perimetria Computerizada (campo visual): examen oftalmológico complementario que estudia la alteración del campo visual. Se analiza y cuantifica la sensibilidad de la retina a diferentes estímulos luminosos que varían de intensidad, tamaño y ubicación. De importancia fundamental en el diagnóstico y seguimiento de pacientes con glaucoma.

Pese a que supone un gran avance en el diagnóstico del glaucoma, solo detecta alteraciones a partir de una pérdida del 40% de las células ganglionares de la retina, demasiado tarde para ser el único instrumento de prevención de la pérdida visual.

Por ello se han desarrollado otras técnicas basadas en la perimetría para la detección precoz, como las estrategias basadas en estímulos de onda corta, azules, en fondo amarillo.

Campo Visual Glaucoma
Campo Visual Glaucoma

Analizador de Doble Frecuencia (FDT): 
Basado en la teoría del daño selectivo y la teoría de la redundancia, busca poner de manifiesto el daño específico de las fibras nerviosas de la retina y nervio óptico que conducen la señal de la visión del movimiento, vía. Diversas experiencias pusieron de manifiesto que en el glaucoma se dañaban antes este tipo de fibras nerviosas, por ello se buscó un método que pudiera poner de manifiesto su alteración.
El Analizador de Doble Frecuencia permite estudias la vía magnocelular. Se trata de un test que requiere menos tiempo que una campimetría normal, menor nivel de atención del paciente  y goza de mayor sensibilidad y especificidad.
Las lesiones del nervio óptico se ponen de manifiesto con un daño del 20%, frente al 40% que era necesario en la campimetría clásica, lo cual supone un gran adelanto en el diagnóstico precoz.

GDX (polarimetría láser):  estudia el espesor de la capa de fibras nerviosas (CFNR), midiendo el retardo en el has de un láser polarizado, inducido por los microtúbulos birrefringentes de los axones de las células ganglionares.

GDX Prueba resultados Glaucoma

Analiza una franja de la CFNR peripapilar y ofrece diversos mapas y parámetros. Se incluye en el indicador  fibras nerviosas y los parámetros relativos  la curva que representa el espesor de la capa de fibras nerviosas, curva TSINT.

Detección de lesiones a partir del 10% de afectación del nervio óptico

OCT papila y células ganglionares: nos permite estudiar, tanto de forma cuantitativa como cualitativa, los cambios que se producen en esta capa a nivel de la retina peripapilar. También proporciona una información morfométrica y topográfica del estado de la cabeza del nervio óptico.
Capa de células ganglionares en región macular: cambios estructurales significativos para el diagnóstico precoz del glaucoma.
Detección de las lesiones a partir del 15% de afectación del nervio óptico.

GDX Prueba resultados Glaucoma

¿Cuándo tratar?


Se considera paciente de riesgo y precisa tratamiento si:

  • Presenta defectos en capa de fibras nerviosas retinianas
  • Cambios parapapilares
  • PIO > 30 mm de Hg

Factores de riesgo moderado:

  • PIO 24-29 mm de Hg sin defecto en capas de fibras nerviosas
  • Historia familiar de Glaucoma primario de ángulo abierto (GPAA)
  • Miopía alta
  • Relación excavación –disco vertical > 0.7

Factores de riesgo bajo:

  • PIO 22-24 mm de Hg

Conclusiones:

En esta enfermedad  lo más importante es detectar un hipertenso ocular antes de que llegue a evolucionar a glaucoma. Por ello la nueva tecnología que disponemos actualmente, está encaminada a la detección precoz del glaucoma.

¿Qué pruebas debemos pedir ante un HTO?

En una primera visita es aconsejable realizar:

  • Paquimetría
  • ORA
  • FDT
  • OCT células ganglionares y papila
  • GDX

En pacientes de alto riesgo o riesgo moderado se aconseja revisión cada 6 meses.

Pacientes de bajo riesgo requiere una revisión semestral o anula, según la historia clínica.

La cadencia de los controles siempre está en relación con la evolución de la enfermedad asociada a cada caso.

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