“IRRITACIÓN OCULAR” EN EL TRATAMIENTO DEL GLAUCOMA

Uno de los problemas que vemos más frecuentemente en los pacientes afectos de Glaucoma y con tratamiento de gotas, es la irritación de los ojos. Muchos pacientes se quejan de que no toleran las gotas o que “desde que iniciaron el tratamiento han ido a peor”. Esta situación debe tratarse, para que el paciente no abandone el tratamiento del glaucoma y para proteger la conjuntiva, fundamental en caso de cirugía, para mejorar las posibilidades de éxito.
Si tenemos en cuenta que el glaucoma, en la mayoría de casos no produce molestias, cuando se detecta, generalmente de forma fortuita en una revisión general, además del susto que le damos al paciente, al instaurar el tratamiento, si provocamos molestias que antes no tenían, cuanto menos estamos generando una situación de incertidumbre.
Hay que explicar al paciente que el Glaucoma es una enfermedad que si no se trata correctamente, puede ocasionar la ceguera y que por ello es importante que se ponga las gotas que le hemos administrado. Hay que convencerlos de la necesidad del tratamiento, de lo contrario es frecuente que abandonen el uso de las gotas con el riesgo que supone.
Además de ser “duros” con nuestros pacientes, no es menos cierto que podemos suavizar las molestias. Desgraciadamente, la mayoría de tratamientos médicos, las gotas que utilizamos para controlar el Glaucoma, son productos que alteran la superficie ocular, reducen la secreción lagrimal (Beta bloqueantes)  o incluso tienen un cierto factor inflamatorio (derivados prostaglandínicos), efectos que se agravan cuando no tenemos esos fármacos en monodosis, es decir, vienen en frascos con conservantes que todavía ayudan más al deterioro de los tejidos. Si encima se trata de un paciente con poca lagrima o de mala calidad, como los que padecen Síndrome de Ojo Seco, todavía peor. Frente a esto hoy en día tenemos una serie de medidas que pueden paliar en parte estas molestias, podemos hacer más soportable el tratamiento médico del Glaucoma.
Lo primero que hay que hacer es un estudio de la superficie ocular del paciente. Si vemos que está muy afectado, que ya padece un cuadro de insuficiencia lagrimal, de ojo seco severo, podemos llegar incluso a plantearnos no administrar gotas y proponer una cirugía como primera opción, actualmente se ha reducido mucho el traumatismo que ocasionan, acortando el tiempo de recuperación y con un alto grado de eficacia.
Si la superficie lo permite y decidimos instaurar tratamiento con gotas. En los casos en que la superficie ocular este bien, es aconsejable utilizar “lágrimas artificiales” pero no cualquiera, del tipo que incorpora lubricantes y factores que nutren los tejidos como el hialuronidato sódico, para prevenir el deterioro de la conjuntiva. En los casos donde ya hay un cierto deterioro de la superficie ocular, como en el caso de la foto, donde se aprecia el aspecto rosáceo de la conjuntiva y cornea al instilar un colorante vital que tiñe las zonas afectadas, será necesario mejorar el estado de los tejidos y además de las lágrimas artificiales, será conveniente utilizar fármacos derivados del plasma sanguíneo. Se realiza una extracción de sangre y tras un análisis rutinario para comprobar su buen estado, se prepara un colirio con suero autólogo, rico en factores de crecimiento y sustancias antiinflamatorias que ayudan a mejorar la superficie ocular. Este tratamiento, novedoso, pero con experiencia suficiente de años y publicaciones que han demostrado su eficacia, es sencillo y es el complemento ideal para estos pacientes glaucomatosos que requieren tratamientos de larga duración.
Irritación ocular en el glaucoma
El suero autólogo es fácil de preparar, no es costoso y representa uno de los mayores avances en protección tisular de los últimos años. Requiere un control por parte del oftalmólogo en las visitas rutinarias del glaucoma y resulta inocuo para el paciente ya que se prepara de su propio organismo. Los resultados son muy buenos y permite una mejor tolerancia de las gotas antiglaucomatosas, Su papel protector de los tejidos, también evita el deterioro de la conjuntiva, uno de los factores principales a la hora de explicar el fracaso de la cirugía en aquellos pacientes que utilizaron gotas largo tiempo y que en un momento determinado se decidió operar. Sabemos que el fracaso de estas cirugías se asocia a los cambios que aparecen en la conjuntiva por la acción irritativa de las gotas. Los pacientes tratados con suero autólogo presentan menos irritación y el pronóstico de éxito en la cirugía es mucho mayor.

El mensaje que queremos trasmitir es que aquellos pacientes afectos de Glaucoma, con tratamiento de gotas, deben consultar a su oftalmólogo sobre los factores de protección ocular, especialmente cuando padecen un síndrome de ojo seco, falta de lágrima o se les irritan los ojos con las gotas. Más vale prevenir que curar.

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