¿Es importante el valor de la presión intraocular para una decisión terapéutica en el Glaucoma?

  • Recientemente ha aparecido un sistema que permite detectar las variaciones de presión intraocular a lo largo de 24 hs, “curva tensional”. El dispositivo es interesante, lástima que llega un poco tarde. En el momento actual tenemos métodos diagnósticos más selectivos que dejan el valor de la presión en un segundo plano.

Sabemos que el glaucoma es una neuropatía óptica progresiva  cuya etiología es multifactorial y donde el valor de la presión intraocular (PIO), es un factor importante aunque la repercusión en los daños que puede generar son muy variables en cada persona. Por ello más que analizar la PIO, lo que hacemos es estudiar las consecuencias de la PIO en el ojo, sobre las fibras nerviosas de la retina y el Nervio Óptico (NO), verdadera causa de la pérdida de visión en el glaucoma.

En la mayoría de pacientes con glaucoma, el objetivo principal del tratamiento es bajar la PIO, para evitar así el daño del NO. Todos tenemos una presión intraocular que se mueve dentro de unos límites: unos mínimos para dar tono al ojo y, unos máximos que por encima de ellos, se produce la compresión de los pequeños capilares del interior del ojo, especialmente los del NO, no llega la sangre correctamente a los tejidos y se  produce isquemia y muerte celular. Los límites de presión intraocular varían en cada caso y por estadística sabemos que oscilan entre 14 y 20 mm Hg, siendo 16 mm Hg el valor más frecuente en la población normal.

Hasta hace poco sólo disponíamos del valor de la PIO para detectar aquellos pacientes con glaucoma (con daño en los tejidos) antes de que se dieran cuenta de la pérdida de visión o para evaluar el efecto del tratamiento administrado. Posteriormente apareció la campimetría y nos ayudó a establecer el diagnóstico algo más precozmente y a entender mejor lo que pasaba en la enfermedad glaucomatosa.

Uno de los aspectos más relevantes era saber por qué algunos pacientes con tratamientos que conseguían valores de PIO dentro de la normalidad seguían progresando, seguían perdiendo visión. Se suponía que eran pacientes más sensibles a presiones, que para la media de la población eran normales, pero que para ellos podía actuar como si fuera demasiado elevada, es lo que conocemos como glaucomas normotensionales.  Otra explicación sería aquellos pacientes que durante el día podían tener valores de PIO normales y durante la noche se producía una elevación que dañaba el NO y que no se detectaba porque no se realizaba la toma de la PIO en ese horario.

Cuando sólo disponíamos del valor de la PIO para establecer el diagnóstico y el tratamiento, todos suspirábamos por un sistema que pudiera detectar estos cambios de la PIO a lo largo de 24 hs, la curva tensional. Sin embargo, ahora que disponemos de nuevos sistemas de análisis de las fibras nerviosas, ya no es tan imprescindible. Podemos ver con gran precisión las fibras dañadas y sobre todo, su evolución con respecto al tratamiento instaurado.

En este artículo pretendemos contestar a algunos pacientes que nos han preguntado sobre el papel de la “curva tensional” y la respuesta es que llega un poco tarde. El sistema de análisis no es sencillo, está sujeto a variaciones, tiene un coste elevado y no aporta datos que sean demasiado relevantes. Pensamos que es más importante analizar el estado de las fibras nerviosas de la retina y el NO que es donde se produce el daño glaucomatoso, aunque sea consecuencia de la PIO. En un paciente con un valor de PIO de 17 mm Hg, que entraría dentro de la normalidad, si la alteración de las fibras nerviosas avanza, sabemos que hay que bajar todavía más la PIO y buscar alguna otra causa que ocasione el daño neurológico, como alteraciones vasculares, diabetes o picos de hipotensión arterial.

El valor de la PIO es interesante conocerlo y buscar el nivel óptimo para aquella persona, lo que denominamos “valor diana de la PIO” peor.  Lo más importante es cuantificar cómo influye esa PIO en el ojo de esa persona y para ello necesitamos otras tecnologías como el analizador de fibras nerviosas (GDx) o los tomógrafos (OCT) de fibras ganglionares en mácula y de la cabeza del NO.

En nuestra Unidad de Glaucoma hace tiempo que hemos apostado por estos sistemas diagnósticos y hemos constatado las ventajas referidas en la literatura especializada, diagnóstico precoz del glaucoma y mejor seguimiento de los pacientes, haciendo menos necesaria la curva tensional.

 

Análisis Tomográfico (OCT) de la Mácula en el diagnóstico precoz del Glaucoma

Análisis Tomográfico (OCT) de la Mácula en el diagnóstico precoz del Glaucoma

 

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